
Y lo hace con una colección llamada Sueños de Goya, con la que la creativa vuelve a la pasarela SIMOF tras varias temporadas de ausencia.
Inspirarse en alguien como Francisco José de Goya que, en su época, rompió moldes y pudo ser quien quiso ser, no es más que el reflejo de ella misma, de Inma Castrejón.
Y en la que el preciocismo, el costumbrismo y todos aquellos elementos propios de la indumentaria de entonces, se aflamencan en sus diseños con armonía o, más bien, como lo han hecho siempre. Pues como amante de borlones, pasamanería, tiras bordadas y demás, nos trae en cada colección parte de la forma de vestir de entonces.
En cuanto al colorido, son tonos con peso, profundos e intensos, barajándose así en la paleta de negros y burdeos, sin olvidar los contrastes con blancos y rosas bebé.
De blanco y con una propuesta para novia de juzgado y ayuntamiento, el pantalón se abre en perneras para dejar que los flecos acaricien la piel. Lazada al cuello a lo maxi y espalda descubierta, teniendo en cuenta la prenda, lejos de ajustarse, se desprende del cuerpo, sumándose a otro tipo de piel a la vista, como la creativa establece en los brazos, donde emplea seda para que el blanco haga resaltar aún más el nude de la piel.
Del blanco y la invitada flecada, pasamos con suavidad y coquetería a la flamenca de lunar negro, rojo, blanco y liso. También se motea por desigual en negro en tamaño moneda antigua, de las que se colgaban al cuello engarzadas. Lunar que se tapa con encajes desde el codo hasta la muñeca en rojo, para igualarse en color con las enaguas a la vista que se renta en volante. Una delicia de las que gusta algo más cortas para enseñar calzado elegante.
En un sin adamascar, pero que consigue el mismo efecto óptico que si lo fuera, propone un diseño cuajado de detalles que evocan a la época de Goya, con mini lacitos y tirantas lazadas en hombros junto a la manga globo. La pequeña tira de micro madroños que, no sé si con pretensión o no de ello, marcan las costuras como si fuesen las de un corsé, tan asociado a la época de las majas y de la idiosincracia de la propia firma.
Carruchas, terciopelo y otros detalles casi inapreciables, pero tan fundamentales en el resultado final del looi, aportan esos elementos diferenciadores de un estilismo flamenco.
En la misma línea de tonos delicados, se imagina en tafetán, ese trama textil difícil de trabajar, pero tan agradecido en resultado, y tul de seda, uno de esos trajes de flamenca que se adecúan a esos otros instantes especiales que acontecen, como pueden ser novia o invitada de evento de alfombra roja.
Lazada al cuello, tal y como marcan las tendencias y manga larga de puño cerrado.
De nuevo el detalle: cintas de terciopelo, encajes, madroños, tiras tricotadas y alguno más que seguro que se me escapa, se reparten por todo el talla y vuelos de este diseño en rosa bebé y arena.
De silueta clásica con escote de uve abierta y vuelo de capa, se reparte a modo capote, un vuelo con esquinas simétricas a modo de godets.
El blanco aparece en la colección y lo hace con fuerza, buscando contrastes con tonos como el negro, muy representativo de la época oscura de Goya, y el rosa fucsia, o tono Barbie, tan de moda este 2024. Así, se dibuja sobre el talle enroscados vegetales, cose en costados encajes, añade madroños, pasacintas y algún toque morado. Para hacer lo propio también con el vuelo, el que acorta para enseñar enaguas, tanto en el principal como en el que marca costuras.
Del rosa para tul al morado, que se mezcla bien con el corsé tricolor de hombreras ochenteras y lunares colocados a capricho.
La silueta en evasé buscando ese corte sirena, no hace más que ensalzar la belleza de quien lo lleve, con esa elegancia que caracteriza a la firma. La espalda de este diseño es una prueba de ello.
Aún nos mostraría un par de diseños más en estos tonos, no sin antes ofrecernos un aperitivo de sus negros. Con espalda redondeada y similar a la que hemos visto, en un textil satinado, tildado de fiesta, deja que se acentúe con mangas de lentejuelas. La silueta ajustada y los volantes con dos tipos de largos distintos, recalcan esa sencillez que le caracteriza.
También crea esos escotes de novia en forma de corazón que tanto le gustan para talle encorsetado, marcando caderas hasta el comienzo del vuelo con esquinas. Ese elemento textil que la caracteriza y señala el volante de capa con enaguas de tul a la vista.
Y todo, mezclando texturas y creando contrastes con terciopelos, micro madroños y pasacintas con con rasos que contrastan en morado. Las lazadas anchas al hombros y los borlones que cuelgan del escote y recorren al completo incluso la espalda.
Tomando de partida escote y lazos en hombros, nos propone otro look más. En este, la falda de capa setentera se remata en bajo con un solo volante, como debe ser, con lunares XL diseminados por el mismo, colocados a capricho y creando contraste, tanto en texturas como en tono.
Encajes y flocados de terciopelo para imprimir primavera al cuerpo, en ese juego sensual de texturas, equilibrando lo bohemio y lo romántico con ese misterio que siempre envuelve al negro, el favorito de la noche.
La exquisitez del vuelo delicado de tiras de encaje cogen cuerpo con enaguas blancas, comedidas y ribeteadas al tono.
Tras ella, otra delicia nocturna tintada en lila y fucsia. Un capricho que nos adelantaba en Qlamenco y que nos vuelve a traer aquí.
Vuelo amplio y en cascada desde cintura que llega a unirse a la pareja de vuelos de la falda que siempre permiten que la enagua salte a la vista. Hombreras para marcar el triángulo superior del talle y transparencias con aplicaciones facetadas al tono para, así, elevar la elegancia que ya, de por sí, tiene el satén de seda.
Para terminar la presentación de Secretos de Goya, trajo hasta la pasarela diseños de novia y de fiesta. Borlones, guipur, transparencias y aberturas, dan las pautas de estilismos que no sólo pueden ser útiles para dar el ‘Sí, quiero’, sino para ciertos momentos de gala o alfombra roja.
Cambiando el blanco por el fondo negro, tejidos ricos en detalles y de talante fiestero, se encargan de dar forma a siluetas perfectas. Como este vestido tubo de abertura lateral en uve, tendencia en moda y que Inma Castrejón aquí la resalta con borlones goyescos que dan esa particular ondulación al compás del movimiento.
La sorpresa de la colección nos la dio con una sola propuesta, que supo a poco, de lencería flamenca. Recordando así sus inicios en moda flamenca y en SIMOF, tal y como entonces ya hiciera, nos vuelve a sorprender con liguero, sujetador balconet y braguita brasileña. Chaquetilla cortita, con encajes y aplicaciones bordadas para ese toque goyesco.
Con bata de cola da cierre a su colección en la que su predilecto escote corazón, los paillettes y el raso, paseaban inundando la pasarela de glamour y sofisticación.