El voguing de Ana Locking y el estilo ochentero reinaron en la MBFWMadrid
A lo largo de la tarde se sucedieron revival de los 80 en diferentes diseñadores, comenzando este reguero de propuesta la firma que abría desfiles. Sus estilismos de aparente fluidez que le imprime incluso en los tejidos con cuerpo, se pierde en la cintura, a la que ajusta con cinturones, plisados, lacitos y cordones para una colección que toma la década de los 40 para reinventarla y así poder, Inuñez, hacerla suya.

Sublime el trabajo con los tejidos en los distintos diseños semitransparentes que se dibujan en clave sofisticada para la nueva colección de Duyos. Su manera de resaltar ciertos elementos de la indumentaria, empleando textiles al contraste para recrear rayas horizontales, volantes y flores al hombro a modo broche, pero en XXL, conforman la singularidad y estilo de la firma.

El drapeado griego, las mangas abullonadas, los escotes uve, las faldas símil al tipo tulipán, las asimetrías, los bordados, las tirantitas finas,… Y así todo el listado imprescindible para una colección que se ajusta al cien por cien al significado universal de elegancia. Ateníéndose Hannibal Laguna a las directrices clásicas del buen vestir.

Geometría étnica de rasgos felinos para bañarnos el próximo verano. Una propuesta de Dolores Cortés que suaviza esa rudeza estampada con flecos y volantitos, lo que vendría a ser en el argot de la moda flamenca ‘aflamencar una prenda’, lo cual, dicho sea de paso, me encanta y no hace falta que diga por qué.

Rodeado de tendencias donde lo casual y deportivo prevalecen, García Madrid defiende la clásica chaqueta sastre de un par de botones en fila o cruzada de doble botonadura, en la solapa se afina y se adecúa, en cierta manera, a ese reinado sport, conjuntándose con bermudas y polos.

Vanguardismo unisex y reinvindicativo a través del voguing de Ana Locking, pues retoma ese movimiento de la comunidad LGTB que sirvió de válvula de escape a la represión que sufrían en los años 80 como consecuencia del SIDA. Partiendo de esta filosofía y de las tendencias ochenteras, da forma a los tejidos en vuelos horizontales y verticales, que se rebelan contra la gravedad y los límites de tamaño, para, junto a prendas superpuestas, entre las que abundan las chaquetas, dar rienda suelta a la tendencia unisex reinante hoy día. Y puede que, en parte, como fruto de este voguing de hace más de 20 años.

Eso sí, ve tomando nota porque las chaquetas vuelven como parte de ese legado ochentero que navega entre los diferentes diseñadores.
Juanjo Oliva, en colaboración con ECOEMBES e IFEMA, ha diseñado una nueva colección para presentar en la MBFWMadrid en la que la sobriedad de líneas y tonos protagonizaban sus estilismos, carentes de parafernalia y rebosantes de diseño sobre nuevos tejidos respetuosos con el medioambiente.

El oversize, los calentadores para brazos, los guardapolvos y cinturones de nylon, conforman ciertas pinceladas para una colección urbanita y distinguida de irresistibles prendas de abrigo.
Ya fuera de IFEMA, aún quedaban por conocer dos colecciones más para finalizar la tarde de moda. Primero tocaba la de Leandro Cano, quien mezclaba el concepto maniquí con showroom mostrado una mini colección singular en la que debe destacarse la complejidad de cada una de sus propuestas.

Acabando la tarde con el revival ochentero de Beatriz Peñalver, en el que ni siquiera faltó el pelo cardado para esos estilismos con mangas jamón, drapeados interminables y algún largo más que mini.

Imágenes Image.net-MBFWMadrid, para Acento Artesano