La Gran Dama del Laberinto, de belleza entallada en volante de capa enroscado, irrumpe en el Salón Real del Alfonso XIII con serpientes en las manos y desafiando, en ojos turquesa, a quienes le miran, pues duda que los mortales allí presentes, sorprendidos por ‘La más bella’, sepan apreciar lo que tras ella llega y que tan sólo unos cuantos osados inmóviles en sus sillas, que apenas dibujan el aliento con sus labios o pestañean, podrán admirar, si su sentido estético se lo permite y del cual la diosa recela, no sin antes ser ellos conscientes del posible peligro de embrujo al que se enfrentan como si de las sirenas de Ulises se tratara.
Con ella, la tierra más hermosa, Kallisté, se nos acerca entre puntadas y volantes Sanchez Murube, emanando luz propia para embellecer tapices, artesonados y lámparas, no pudiendo ser más bello el lugar elegido para recrear su colección flamenca, digna de diosas feriantes.
Así comenzaron una tras otra con pisadas firmes y miradas intimidantes, de esas de las que te escondes pero te encuentran, a pasear volantes que rematan talles de cintas rizadas y bordados que sesean desde la cintura hasta el comienzo del vuelo, mezclando detalles toreros, como chaquetillas y hombreras, con la ayuda de madroños y volantes al hombro, pues para eso han venido hasta Sevilla a pasear su gracia en aires flamencos y dejarse contemplar alguna debilidad permitida a quienes tienen fecha de caducidad.
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Kalliste de Sanchez Murube en We Love Flamenco 2015
Los ‘kallistés’ se visten de mangas bolero cuajadas de volantes desde el hombro o a la muñeca, de madroños y puños desnudos. Otros las evitan y se dejan acariciar por el coqueteo ondulado, bordeando el hombro o marcando escote palabra de honor.
Para diosas discretas el clásico canastero de volante al codo no falta, eso sí, sin olvidar que hablamos de Sanchez Murube y de su preciosismo en el detalle. Por eso, te topas con volantes a lo torero o con ciertos tejidos de estampados no flamencos, que sólo ellos saben transformar y darle el aire de volantes, ese que acaricia el cuerpo al andar.
Aquellas deidades a quienes adorar también trajeron madroños de lunares, o lunares a lo Sanchez Murube, ésos que cuando intentas copiar lucen desprovistos de glamour, el que sólo ellos imprimen en lo que hacen. De estos topitos con relieve mi favorito es un corte sirena de hombro delicado, que tapa lo justo para embellecerte y estilizarte, pues son centímetros acompañados de cuello barco que conquistan a la vista por delante y la entretiene por detrás; eso sí, sólo hasta la cintura pues hay que ser diosa y presumida, preservando de ojos inquietos aquello que más aprecian.
Los colores de Kallisté y Creta, lugar donde se asienta la cultura Minóica y que idolatra a la Gran Diosa, inspiran su colección, tiñen de verde lima y naranja algunos de sus trajes, llenos de bordados y pequeñas piezas de crochet, por aquello que quien lo hizo vuelva a disfrutar de las luces, el taconeo y el olor a azahar mientras pisa calles de apellidos toreros y reposa en casetas bautizadas por quienes las habitan.
Embobada con el movimiento de volantes, para no perder de vista las enaguas que asoman al andar en colores al contraste pero acordes en viveza, casi sin darme cuenta, llegaron los últimos trajes de la colección en sangre, luto y oro, para endiosar la noche, vestirla de gala e idolatrar a quien se deja querer por ricos tejidos, disfrutando de cada centímetro textil que porta. Por fin, pues para el final se reserva lo mejor, ví al completo el único que conocí en su atelier y que me hizo sentir prontitud e impaciencia por la llegada de este día.
Complementos Le Voilá para Kallisté de Sanchez Murube en We Love Flamenco 2015
En complementos ya habréis observado que Sanchez Murube prescinde de mantoncillos, algo que lo único que haría es tapar la riqueza de detalles de sus vestidos de flamenca, lo cual sería una afrenta a su estilo y a quienes gustamos de él.
Para exornar el cabello en modo flamenco han contado con Le Voilá, quienes dan un toque faraónico a su estilismo, aumentando así el grado de divinidad, usando piezas en tonos oro cuajadas de insectos y escarabajos en pendientes, brazaletes, anillos, horquillas y peinecillos, repartidos por la cabeza, entre hojas que, sin ser de parra, recuerdan al Dios Baco, ese que tanto habrás visto en ‘La fragua de Vulcano’ de Velázquez, por lo que todo queda entre dioses.
No basta un simple gracias para expresar cómo disfrutaron mis ojos ante ´kallistes’ paseantes al toque del Bolero de Ravel o de El Amor Brujo, cantado por Rocío Jurado. Por eso, esta última línea debe contener cuánto me gusto ‘La más bella’, algo que ya me esperaba dado que conozco su destreza con la aguja. Ha sido uno de los mejores desfiles a los que he asistido esta temporada flamenca, y eso que aún me quedan volantes por ver.
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¡¡Gracias por crear belleza flamenca con un punto de divinidad!! ¡¡Gracias por invitarnos a pasear como diosas por el albero!!
