
Caftanes e inspiración flamenca para invitadas entre los nuevos trajes de flamenca de Carmen Fitz
A la colección que nos presentaba Carmen Fitz para invitada hace unos meses en pasarela, ha querido sumar una colección cápsula de trajes de flamenca con alguna que otra propuesta para invitadas, por supuesto. Viene a ser un plus a esa nueva línea de moda de Carmen Fitz versada en la mujer urbanita, de talante sofisticado y chic que no pierde de vista ese toque flamenco del que gusta hacer uso para sus diseños.
Con una amplia variedad de tonos y el uso del animal print de colores en estampados, la firma prosigue esta nueva andadura que ya comenzara hace un año tras su vuelta, tal y como vemos en su desfile. Rojos, negros, buganvillas y este particular estampado felino del que os hablaba, tiñen sus creaciones que no dejan de ser polifacéticas, buscando la mayor practicidad posible a cada prenda.
Observa como un largo canastero ajustado con museta a caderas se salpica de dos tonos de un mismo color para romper la monotonía del color, añadiendo ese cuerpo cruzado con lazada en cintura y mangas oversize con cuerpo. Este juego visual de contrastes también lo aplica en diferentes tonos y texturas, introduciendo el encaje en algunos de sus diseños.
El pantalón, el sumun de la comodidad alineada con elegancia práctica, es también un protagonista notable entre sus creaciones, que combina en looks total black como éste, de kimono cruzado y pantalón con evasé en bajos, esa llamada pata elefante en los 60, que tan bien recrea el vuelo de media capa para rematarse con carruchas, toque flamenco por excelencia.
Y sin olvidar sus vestidos cóctel de largo midi, con una superposición casi infinita de volante pequeño, para un sin mangas de plumas al hombro, y con el que atraparás miradas, dado que su inspiración entre el estilo flapper y la flamenca de los años 40 del siglo pasado, es el resultado de una correcta fusión entre ambos mundos de la moda.
En cuanto a las últimas invitadas que nos trae, recuerda a esos vestidos caftán de Roy Halston en los 70, diseñador americano muy influyente a finales del XX para el que trabajó Tom Ford en sus inicios en moda.
Para sus flamencas, imagina vuelos que se apartan un poco de sus claveles exuberantes para hacerlos algo más comedidos, tipo vuelo clavellina, con esa coquetería de esta pequeña y delicada, pero igualmente empoderada flor. No pierde pues empaque, ni resta un centímetro de elegancia a su flamenca. Simplemente evoluciona hacia ese traje de flamenca donde las sevillanas maneras y las onubenses se funden para crear vestidos de lunares con pase para la caseta de la Feria de Abril y las carriolas que van para El Rocío.
Aunque Carmen Fitz siempre se posiciona al margen de tendencias, pues no se deja llevar por lo que marcan las pasarelas internacionales, sus diseños, sin embargo, no se desligan de ellas. De hecho, esta temporada flamenca viene marcada por los tonos tierra, los ocres y los cobrizos, para nada habituales en flamenca y mucho menos típicos en vestidos de tal calibre.
Estos colores son los que este año están dispuestos a vestir la primavera feriante y a la de romería. No son exactamente los que Carmen Fitz ha escogido para esta colección cápsula de volantes y lunares, pero si ha optado por esos tonos de intensidad sosegada que embellecen sin estridencias.
Observa el verde como se motea de lunares en lila con la misma fuerza cromática que se prolonga a mantoncillo bordado y flecado en largo clásico. Lo hace tanto en canastero como vuelo setentero con caída fluida.
Por otro lado, el lunar galleta, uno de los tamaños preferidos por la creativa, también se propaga por esos otros cortes más clásicos, de flamenca con vuelo en evasé, talle muy ajustado y escote uve para manga larga de volantitos. Y lo hace en dos tonos contrarios y elegantes, que llevan bien eso de mezclarse en un mismo estilismo, como son el blanco y el negro que se alternan aquí en un traje de flamenca eminentemente blanco.
En esta colección cápsula para la temporada flamenca de 2025, su flamenca se diversifica y toma distintos matices, como los canasteros sin enaguas, pero con vuelo, los volantes al hilo de dulce caída y esos otros con cuerpo, tanto grandes como diminutos, justo en la talla que tanto gusta a Carmen Fitz para amontonar con orden y dar esa forma de sirena flamenca a la silueta.
Y todo no sólo en colores algo menos intensos, sino también en colores vivos, esos que nos propone justo en el lado opuesto de la oferta cromática de la temporada flamenca y perfectos para quienes no ven los tonos de invierno adecuados para vestir la primavera, y mucho menos la que pilla en Feria de Abril, que no de otoño ni de Navidad.
Y todo como acostumbra, sin dejar nada al azar.