Maiko, la nueva colección de Francisco Tamaral que incluye kimonos para novias presentada en la última edición de SIQ
Es curioso que el nombre de la nueva colección de Francisco Tamaral guarde cierta similitud con las sensaciones correspondientes a toda etapa previa a un cambio importante. Pues Maiko, en Japón, es aquella joven recibe formación para convertirse en Geisha. Deben aprender ciertas habilidades artísticas y culturales, pues son meras artífices de entretenimiento. Y no, la semejanza no es tan evidente, es algo más espiritual. Pues ese cúmulo de sentimientos por el deseo de perfección en la ejecución de sus dotes, vienen a ser esa impaciencia que toda novia tiene por hacer del día de su boda el mejor día de su vida.
También ese aire de misterioso romanticismo del que siempre se ven envueltas viene a ser el halo que rodea a toda novia. La candidez, la inocencia madura y la ilusión sin cortapisas les lleva a su gran día como a una Maiko a su ceremonia de cambio de cuello, Erikae, en el que dejan el kimonio interior que visten en rojo por el blanco, el símbolo de las Geiko, quienes ya han adquirido perfección en su amplitud de conocimientos.

Al igual que la novia acude a su cita de amor màs importante con un vestido en blanco, una Maiko recibe, precisamente, un kimono en ese color para dar el paso que le cambiará su vida. Ha sido esta prenda, el kimono, la originaria de la colección. No al completo, pero sí de gran parte. Y todo tan sencillo como que una clienta de la firma se lo haya traído como souvenir. Un curioso objeto textil, tentador para cualquier diseñador que se precie, que no podía sólo pasar por las manos de Francisco Tamaral. Tenía que dejar huella en su trayectoria profesional en forma de colección. Lo cual habrá que agradecerle siempre a su clienta que, en su viaje a China, decidió traerse un kimono a casa. Quien iba a imaginar lo que sucedería después. ¡¡¡Gracias!!!

Diseños para los que ha vuelto a contar con la inestimable imaginación en tocados que Francisco de la Torre siempre derrocha, consiguiendo que esta inspiración oriental haya concordado con los kimonos para novias y con los estilismos más clásicos, los de siempre. Para ello cadenas, perlas y flores de loto talladas en ramas, que a veces se equilibran con lazadas, se han diseminado por todos y cada uno de los estilismos de novia. Un deleite, como siempre, verlos acompañando a los diseños de Francisco Tamaral.

Así, entre las novias clásicas de las que gusta el diseñador, se han intercalado diversos diseños con kimonos para novias, que, al igual que han acompañado pantalones estilo palazzos, han sustituido velos y han funcionado como abrigos para vestidos de cola tipo corte, no demasiado grande.

De todas formas, el velo ha desaparecido de las propuestas de Francisco Tamaral para cubrir el cabello, dejando que sean los hombros los que se dejen acariciar por él. A veces queda algo corto y se enreja con asimetría, para combinarse con un palabra de honor como éste.

En otras adquiere forma de capa con cola pequeña y transparente para no quitar de la vista el diseño del traje de novia con igual corte en escote.

Viene a ser una manera también de vestir los hombros, para los que igual que viste de forma sencilla, sisando mangas clásicas en tejidos bordados, se ha dejado llevar por su imaginación creativa y se ha recreado en mangas victorianas de volumen maxi que se agarran sobre sí mismas en tejidos nobles, con riqueza estampada en bordados, que nos dejan exquisiteces como éstas.


Las flores han sido otras de las protagonistas para comienzos de mangas y escotes, salpicando justo en costuras en un enmarque bajo para el cuello con forma a medio camino entre cuadrado y semi corazón, recordando a esas vestimentas medievales realizadas en textiles con cuerpo y, aquí, con brillo, además.

La lazada es otro elemento que caracteriza a esta nueva colección. El obi que se coloca a la cintura del kimono para ajustarlo al cuerpo se ata con un lazo que recrea, de igual manera, en sus novias, ya sean para agarrar sus kimonos ya sean para exornar cuellos al hombro, como en éste dos piezas de pantalón. Este bucle textil también ha podido verse en el cabello.

El cual, por cierto, no es el único, pues precisamente un traje de novia pantalón con abrigo es el que daba cierre a la presentación de la colección en pasarela.

Pero su estilo clásico, el que te asegura abrir el libro de fotos de tu boda dentro de diez años y no resultarte ser un disfraz lo que llevas, también se prodigaba por sus vestidos de novia y en el vuelo más habitual, el princesa, fruncido a la cintura o de tablas, con una pequeña cola o sin ella, con asimetrías y aplicaciones de flores o con la sencillez de un escote barco y mangas francesas, en un estilismo de lo más minimalista. Tal y como puedes ver.


Lo cual demuestra la amplia variedad de estilismos de novia que ha mostrado Francisco Tamaral en su colección, queriendo incluir uno muy acertado para esas novias de bodas civiles y ceremonias algo más informales, al aire libre, por ejemplo. Para estas ocasiones, el diseñador imagina un vestido cóctel de largo hasta las rodillas y estilo lady like, donde un escote ilusión, en el que la zona transparente se tapiza con aplicaciones y la complejidad del lazo adquiere aquí su mayor belleza en un brocado dorado perfecto para el vuelo de seda nacarado.

De esta manera, hemos podido ver que, fiel a sus comienzos en costura, Francisco Tamaral sigue demostrando que sus novias son verdaderos caprichos textiles con los que dar el ‘Sí, quiero’ consiguiendo realzar el encanto femenino de muchas maneras distintas, desde las más clásicas hasta las más enreversadas, pues no hay nada que pueda resistirse a la aguja de Francisco Tamaral. A lo que se añade un plus, el de la novia clásica que tan difícil está resultando encontrar en tiendas y que, en el caso de sus diseños, llevan una gran dosis de atemporalidad debido a la elegancia que él sabe imprimirles a estos trajes de novia, cuyo patronaje suele ser sencillo y hace que la pieza sea heredable.
