
Encajes y satenes para la colección de fiesta de Aaura María
El salto de una colección a otra suele notarse, y mucho, en firmas emergentes. La evolución se apoya en el aprendizaje, tiempo y práctica, elementos que bien aplicados dan sus frutos. Como es el caso de la creativa de la firma Aaura María. Tanto que el diseño con el que arranca su desfile se puede calificar de osado y le hace, por supuesto, salir de su zona de confort.
De cortes rectos, minis o corsés, con ligeras complicaciones, ha pasado de un patronaje trabajado, con esas complejidades de las que hablaba aplicadas correctamente y, por supuesto, conforme a tendencias.
Si en la anterior colección el elemento central de la misma fue el bustier, una de las prendas preferidas de la creativa, en esta segunda colección es el encaje la opción escogida para estampar siluetas, junto a las transparencias y la elección del negro y blanco, dualidad elegante que teñirá todas las propuestas para vestir de noche que nos trae a pasarela.
Partiendo de un encaje cuya finalidad, a día de hoy, es aportar sensualidad, dado que insinúa sin mostrar, y del que nos mostrará algún que otro tipo, como el clásico inspirado en el tipo Chantilly y el Guipure, llamado también Veneziano.
Mezclados con las transparencias, que no dejan nada al azar, y con piezas de satén en blanco en las que vuelve a construir su particular jardín de flores, conforma toda su nueva colección para vestirte en esos eventos nocturnos en los que el glamour y la elegancia predominan. Así encuentras vestidos, estilismos de dos piezas de tops y faldas y diversidad de escotes, clásicos en estos menesteres.
Su primera propuesta de fiesta, por supuesto en negro, con largo hasta el suelo y abertura sobre pierna, de las que nacen hacia la mitad del muslo, perfectamente, con un cuello halter de discreto cut out en el talle.
Realmente es un claro ejemplo de esa evolución creativa de la que hablaba al principio de este artículo. Iniciar así su desfile sienta, por tanto, las bases de esta progresión que siempre se produce en los inicios de una firma que busca constantemente la mejora, coincidiendo con la definición de su estilo.
En este look crea un dos piezas calificables de soberbias. Porque cada una de las piezas por separado lo son, por lo que unirlas en un mismo estilismo hace que se multiplique esta característica. Podría chirriar, podrían no casar bien, pero no es el caso. Una es para otra como un todo indivisible. No hay duda.
Analicemos un poco más este estilismo. Por un lado, el crop top puede definirse como un puñado de rosas blancas y abiertas con las que se abraza y se marca el talle. Se crea así un palabra de honor de escote Bardot, con esos detallitos a la altura del brazo.
Por otro lado, la falda que, dicho sea de paso, por aquella necesidad de insistir, deja sin palabras. Y no por su dificultad en cuanto a realización, sino por su origen, por el corte en sí elegido para conseguir que el tejido exquisito se luzca como debe. Fíjate como desde las caderas abre un vuelo que no llega ni a la amplitud de la media capa, pero es más que suficiente. Junto a ello, la caída brillante del tejido y la pequeña cola hacen el resto para que el diseño embobe, cuando menos.
Tras el intenso y merecido análisis del diseño anterior, la presentación de colección sigue con la noche. Con el brillo, por supuesto, con la seda y los escotes tipo corsé que tanto gustan y dan sentido a la firma Aaura María y que, aquí, se perlan para integrarse en un vestido de largo y negro perfecto.
En este otro diseño, la propuesta versa en la clásica combinación elegante e irresistible del blanco y el negro. También hace aquí uso de flores textiles, con las que ya nos deleitaba la vista en su colección anterior. Por cierto, hechas a mano una a una.
Para esta colección opta por colocarlas en el vuelo de este estilismo de novia formado por dos prendas en las que destaca, como es inevitable, el corsé lazado en cruz a la espalda que se arma con tirantas al hombro.
De su prenda fetiche, el corsé, hace una versión crop top, novedad, por cierto, entre sus nuevos diseños, con lazada larga de talla ancha y en el delantero, al contrario que en el anterior diseño. Le da forma con la ayuda de un tejido con relieve, que consigue estilizar la silueta que marca la falda de largo midi.
En este diseño de escote corazón, clásico en corsés, dibujado con un vértice algo más profundo que de costumbre, de nacimiento casi en cintura, opta por darle forma de lágrima, acompañándose con abertura desde caderas. Así crea un vuelo más amplio en el bajo del vestido.
Se complementa esta creación con ese glamour característico del Hollywood en blanco y negro. Ése de guantes largos y transparentes, de vivos metalizados, que para eso el toque metal es tendencia, y brillantes, por supuesto, totalmente necesarios para realzar el look.
Elige el encaje que encuadra, de nuevo en escote Bardot, el cual tiene la peculiaridad de estilizar el cuello con elegancia. Aquí acoge mangas largas hasta muñecas que remata en volantes. Perfectos ambos elementos para la silueta ajustada a caderas que imagina y para el vuelo de capa en forma de A, que parece haber vuelto con fuerza a las invitadas de la temporada.
De nuevo usa el encaje, que imagina en cuello caja y silueta tubo, con un punto rockero y rebelde, que se camufla en el vestido en forma de piel estrecha, con anillas metalizadas y remaches. Una propuesta minimalista y que da esa vuelta de tuerca a su estilo, mucho más definido en esta segunda colección presentada. Con este diseño, da cierre a su presentación de colección en el Convento de Santa Ana en SIMA41.