
El reencuentro con El Ajolí ha supuesto retomar Rincones del Alma perdidos, en una trayectoria profesional que abarca 40 años creando trajes de flamenca y que se homenajearon este 2.022 en la Casa Colón en Huelva.
Porque los volantes nunca se fueron, sólo dejaron de moverse tantos instantes como puedan albergarse en dos temporadas. Porque las flamencas no han desaparecido, sólo estaban esperando su turno para volver a vivir esos minutos especiales en los que te vistes de flamenca y retornar a esas costumbres que se circunscriben a todo el proceso que jamás se fueron, aunque dejaron de practicarse.
Porque vestirse de flamenca es continuar con la tradición de abuelas y madres, porque vestirte de flamenca es sólo el previo de tus momentos mágicos y únicos rodeada de amigos, farolillos y jaleo feriante. Porque a esos reencuentros y momentos previos son a los que mira y hace referencia cada rizado al aire de Rincones del Alma, la nueva colección de trajes de flamenca de El Ajolí, con la que suma sus 40 años aconsejándonos cómo llevar un traje de lunares y volantes.
Cuatro décadas en la que han escrito páginas de la moda flamenca, dado que son historia viva de lo que ha acontecido, acontece y acontecerá. Su línea creativa es de las subrayadas en rojo en el calendario, debido a la influencia que ejerce en el sector como creador de tendencias en todos los aspectos. Sus famosos ramilletes rocieros para el cabello, sus vuelos al aire en corcho, presentado en los 90 en una pasarela de moda de carácter internacional, como es la actual MBFWMadrid, son anécdotas e hitos en su trayectoria profesional a las que se suman otros tantos.
Como aquel año que les tocó vestir Barbies y cederlas para una exposición itinerante o como es el poder decir que han vivido el nacimiento de todas y cada una de las actuales pasarelas de moda flamenca, a los que seguro que hay otros taitantos pequeños y grandes momentos que albergan en sus rincones del alma. Y que no hacen más que confirman el peso que El Ajolí tiene dentro y fuera del sector de la moda flamenca, siendo, hoy día, uno de los pilares fundamentales.
Momentos a los que bien puede sumarse el ocurrido este año en su habitual desfile benéfico con la Hermandad del Rocío de Huelva en la Casa Cólon en Huelva. Pues la sorpresa inesperada de modelos, clientas y sus hijas a las que Pepe Jiménez, El Ajolí, ha vestido durante estos 40 años, que bailaran sevillanas para él justo antes de comenzar el desfile, a modo de homenaje por su trayectoria como diseñador de moda flamenca, creo que le será inolvidable.
Como también lo habrá sido que aquella señora a la que vistiera por primera vez como El Ajolí, como firma de moda flamenca, estuviera presente en esta sorpresa y con el traje de flamenca de entonces. Aunque no sé qué puede ser más sorprendente, si que el vestido haya aguantado estos 40 años o que la señora siga con el mismo tipín de entonces. ¿¡Donde hay que firmar para conseguir ambas cosas que me apunto!?
Tras el regalo que le hacían Begoña y Susana, sus hijas, daba comienzo el desfile con un breve recorrido a través de sus trajes de flamenca de todos estos años, siendo en la segunda parte del desfile donde se mostrara al completo la nueva colección de la temporada 2022.
Presentación de colección que se abría en blanco, símbolo de la paz y muestra de apoyo a Ucrania, por lo que la pasarela también se decoró en azul y amarilla, tonos de su bandera.
En la mini colección que iniciaba el desfile, se incluía esa silueta que está tan en boga desde hace varias temporadas, en la que la cascada de volantes comienza en la cintura y, a veces, en las caderas. Para esta temporada lo hace también en el textil y color tendencia, en esa batista perforada clásica en blanca que en la nueva colección de El Ajolí arrasa entre sus diseños.
Aquí se opta por manga corta abullonada y volantes amplios que se ciñen con lazada en negro a la cintura, tendencia, por cierto, desde hace un tiempo en novias y que aquí la firma retoma e incluye muy acertadamente.
Pero, como ya he comentado, no sólo será este diseño el realizado en batista perforada, ya que su presencia, a lo largo y ancho de la colección, es muy extensa, de manera que, casi todas sus creaciones en blanco para este 2022, se asocian a este textil. Y lo usa de mil formas distintas, desde un mix and match para faldas, en el que lo saltea en vertical y horizontal, hasta camisas y vestidos completos como este de corte rociero.
Se trata de un traje de flamenca setentero que se acompaña de volantitos de lunares y se combina con ese mantoncillo cómodo de fleco corto, añadiendo un elemento de moda como son los bolsillos, que introducirá tanto a la vista, además de los de tipo ojal en algunas de sus otras creaciones.
Línea rociera de El Ajolí
Esta línea rociera, la que define el estilo onubense, aparece pronto en la colección, con sencillas faldas de capa para clásicos cortes rocieros donde, con flores y sin ellas, pero con lunares, el mantoncillo también tiene su sitio, ya sea flecado en corto, ya sea con volantito.
En este estilo de moda flamenca, las camisas se tornan preferentes en sus diseños, a las que acortan las mangas en un ejercicio de rememoración de lo atemporal y clásico con volantitos superpuestos y escote en uve. Elementos que combina con esas eternas e hipnotizantes faldas de vuelo desmedido desde la cintura y rematadas por un solo volante en tejidos de caída dulce con lunares sembrados de flores.
A veces esta preferencia la cambian por cuadritos vichy en tonos dulces, estampando canastero de enaguas de algodón y aires romeros, que tan bonito contraste hacen con los lunares que entran en este estilismo flamenco a modo de detalle.
Otras, las sustituyen por rayas en un vuelo canastero al que se le puede tildar de inusual por las diferentes medidas entre corte y corte, apenas tres, dejando la última para solapar con un par de volantes al hilo. Look flamenco que también se diferencia por optar esa camiseta estampada de manga larga y cuello caja que tan bien combina con el vuelo y cuya versatilidad no es necesaria de explicaciones.
Mix & Match de lunares y flores de El Ajolí
Pero, ya sean los de siempre, ya sean las novedades de temporada, en El Ajolí siempre dan puntadas flamencas en su contraste predilecto, su mezcla preferente de lunares sembrados de flores, y que se hace patente en estilismos como éste. Donde, por cierto, no sólo buscan ese choque del moteado cargado de primavera, sino que también juegan con el color, como el verde y el lila, para conseguir ese efecto lleno de luz que siempre persiguen en sus trajes de flamenca.
En las diferentes creaciones de este mix & match, se observa cómo adecúan los tonos y alternan los tejidos, para el perfecto equilibrio del traje de flamenca. Así, en blanco y coral suave se estructure con armonía un vuelo desmesurado nacido en caderas para un dos piezas de caída dulce. Estilismo que se transforma en vestido, donde las flores se disponen a modo de pañuelo y las falsas enaguas ejercen de largo de falda, repitiendo esta tónica en mangas. En fin, todo un arte esto del mix and match (mezclar y combinar) que dominan con soltura.
Estos vuelos fluídos que patronan a su antojo y les caracteriza, estos que huelen a sal, a mar y a Camino, conviven con otros más rígidos, imaginados en tejidos con cuerpo y estructurados, sobre todo al hilo, pero en los cánones de la flamenca de siempre, esos que son todo un capricho nostálgico y que la firma actualiza para la flamenca del XXI. Ésos que se impregnan de albero y de primavera en Abril.
Ésos que, precisamente, El Ajolí tan bien ‘sevillanea’ en sus siluetas, pero a lo clásico, con el tamaño del lunar de costumbre, el setentero, si toca, con mantoncillo flecado en el largo adecuado para rozar volantes y al que tampoco le faltan ni las tiras bordásy rematando vuelos, ni las enaguas de organdí para auparlos, que el cancán araña, ¿te acuerdas? O bueno, quizás no lo sepas. ¡¡Afortunada!! Suerte la tuya que no te ha tocado vestirlo.
Siluetas ‘ajolís’ de El Ajolí para sus trajes de flamenca
Sobre todo, si eres de Las Marismas, de la costa Atlántica, la de La Luz, donde hace tiempo ya, unos 40 años, las siluetas ajolís pasean sus volantes. Y lo hacen costureando una forma sirena que no renuncia a la comodidad, donde el aspecto ligero y el volumen comedido cobran importancia para que los volantitos de caída dulce resalten y jueguen con el cuerpo flamenco, enroscándose al talle o recreándose en el escote. Toda una manera de hacer flamenca exclusiva de la firma que la distingue y define.
Silueta que a veces sólo se ajusta hasta la cintura para dejar que el vuelo de inspiración canastera guíe el resto del vestido y se complique con cortes de un lado y de otro, al que coser volantes a ratos por aquí o por allí, quedando otro ajolí indiscutible de maxi vuelo, pero en su justa medida.
Así ha sido la vuelta a pasarela de una de nuestras firmas más internacionales en moda flamenca. Escribiendo historia de nuevo en esto de las puntadas flamencas. Atreviéndose a proponer tendencias, mientras otros han preferido ser algo más conservadores, realizando también una colección tan grande como siempre, aunque la tónica este año ha sido reducir a mínimos. Se aplauden actitudes como ésta, de ir a contracorriente y ser ese mascarón de proa de un galeón que preserva y guía al resto, que mira al horizonte con entusiasmo y optimismo, tanto o más como el que se tiene en los inicios, tanto o más como si estuviéramos en el año uno de la trayectoria de El Ajolí en moda flamenca. ¡¡Muchas gracias Pepe Jiménez, por dedicarte a embellecernos don volantes antes, ahora y siempre!!