Si comenzara de otra manera me atendría a la introducción típica de cualquier post, en el que se relacionan unos cuantos datos de la historia que le precede al diseñador en cuestión y a la colección en concreto, pero eso, además de ser lo acostumbrado, ya pude hacerlo hace un par de semanas, justo antes de We Love Flamenco, donde os presenté y anuncié que esta firma desfilaba este año abanderando una doble novedad, pues ha sido un desfile sólo y exclusivamente de complementos y también su primera vez en solitario para Antonio Moro. Pero, como ya he dicho, sería un comienzo clásico y no es lo que trato.

Cierre del desfile de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Así que permitidme que me salte éstas y otras normas, deje de lado la galantería femenina, que también existe, y haga lo que quería hacer, darle un tirón de orejas verbal a Antonio Moro pues no debería haber tardado tanto en traernos sus flores, peinas y mantones. Soy consciente que todo necesita un tiempo y que cuando, en vez de subir peldaños uno a uno, se usan pértigas para lanzarse al estrellato te acabas estampando los dientes contra una pared de hormigón. ¡¡Y cómo duele eso!! Pero no quitadme las ganas de escribir aquí que podría haber adelantado este acontecimiento al menos un par de añitos… ¡¡No habría estado nada mal Antonio!! Demasiado tiempo huérfanos de verdaderos complementos realizados a mano, ésos que se hacen desde cero, para perdonarte a la ligera este tiempo de ignorancia y dejarte escapar otros tantos años.

Mantones rojos de Antonio Moro

Para el que a esta altura de la lectura se haya quedado atónito y no acierte a dilucidar si está en un blog de moda flamenca o ante la carta abierta a un amigo al que se le regaña, le aclaro que está en un blog donde se escribe y se vive con intensidad los lunares y volantes, de ahí que a veces las palabras se desborden con más fervor del usual. Así, que tras esta breve pausa aclaratoria – disculpa, prosigo a desgranar su desfile, lleno de complementos sentenciados a la copia, entiéndase aquí por copia el intento de emular la ingeniosidad de un maestro en esto de complementar flamenca y que se quedará sólo ahí, en el intento, pues la destreza de Antonio Moro unida al conocimiento de antigüas técnicas, de las que pasan de generación en generación y se guarda el secreto, convertirá en imposible tanto el duplicado como la mejora del original. Avisado queda quién ose hacerlo.

Pendientes con perlas a juego con peinecillos de Antonio Moro

El desfile se abría con un mantón inspirado en el camaronero de la Esperanza Macarena, pues para eso el maridaje entre bonariego – choquero y sevillano debe hacerse con guiño a la Semana Santa, temática en torno a la que gira su colección y que sugiere no sólo los bordados y el empleo de ciertas flores, sino los tonos y materiales.

Colección 'Creando Sueños' de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Antesala este textil flecado de una colección de tintes barrocos y fiel reflejo de la misma, con abundancia en el pequeño detalle y en la que se prodiga la riqueza de materiales, como la piel de serpiente o el terciopelo, que forran aretes XXL, lágrimas y peinas, junto a otras más pequeñas y alzavelos en tonos rojos, verdes, azules, naranjas o amarillos.

Flores flamencas de talco, de terciopelo y de nácar de Antonio Moro

Consigue así darle protagonismo a una pieza para el cabello con mucha historia y que hace ya tiempo que ha vuelto para quedarse, pues por muchos vaivenes que sufra la moda flamenca, siempre está presente la peina, la que ya calara hondo a finales del XIX y principios del XX gracias a acontecimientos económicos como la famosa ‘crisis del 29’, convirtiendo a esta pieza en complemento indispensable para acudir a ciertos eventos sociales de la época como Los Toros, procesiones de Semana Santa, días de fiesta, etcétera. Su uso distinguía a quien lo llevaba y marcaba la diferencia con el resto. Sin duda la intención era que le mirasen y destacarse de la gran mayoría que no podía vestirlo, por lo que era símbolo de status social.

Peina de teja transparente de Antonio Moro

Con el tiempo su lucimiento se redujo a bodas, toros y a los exigidos por el protocolo, sobre todo en la Casa Real que lo asimila como exorno indispensable para el atuendo de infantas, princesas y reina según qué actos.

Peina de nácar calado de filigranas de Antonio Moro

Las peinas de teja de Antonio Moro se transparentan en colores y se pierden en la mirada para, de repente, aparecer resaltando la belleza de los ojos negros que la lucen, eso sí, siempre en el momento conveniente. Esa es la sensación que se tiene mientras se contemplan. Otras veces su presencia se postula con contundencia, no buscan pasar desapercibidas, y lo hacen de dos formas diferentes. Una, forrándose en terciopelo brocado, rematándose con cordoncillos y, la segunda, simplemente el enrejado del dibujo se salpica con rosas recortadas, teniendo lo mejor de las tapizadas y de las caladas que forman filigranas de acetato, para conseguir captar la atención de quien se topa con ella.

Peina y mantoncillo de seda de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Para los peinecillos pequeños el terciopelo y la piel de serpiente tintada, apenas imperceptible según la distancia, se alternan para revestir las bases de acetato, pequeños lienzos en blanco donde la competencia ordenada entre Swarovskis, perlas y demás piedras naturales facetadas, forman dibujos o acompañan camafeos. Los coloca por parejas a un lado, las flores al otro y arriba, o bien en ramillete de más de 3 en la parte trasera a la vista del moño y mezclando modelos.

Peinecillos y flores de talco rojo de Antonio Moro

Los pendientes los trabaja de igual manera que el resto de piezas, empleando para rematarlos cadenas y cordonería de seda, siendo la forma redonda la preferida para prender de las orejas, poniendo cuidado también en el envés del pendiente, forrados al tono y en consonancia al resto de la pieza. Por cierto, al igual que el resto de sus complementos, no pesan por lo que son de los que seguirán en su sitio cuando vuelvas a casa. Entre mis favoritos éstos de terciopelo con bordados enreversados en hilo de oro, como los que podemos encontrar en cualquier manto de Vírgen, y que también dibujan el terciopelo de algunos peinecillos de la colección.

Lirios y rosas de flamenca de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

En todas las salidas pudimos ver mantones y mantoncillos, unos más sencillos, tanto en tejidos como bordados y flecados, otros más trabajados, y ambos también en diferentes textiles como el terciopelo o la seda, donde los flecos de más de 50 centímetros o los dobles que se combinaban tanto en dos largos diferentes como en dos tonos distintos, junto a la composición en lana de alguno que otro, para que realmente nos abrigue en las horas más frías de la semana feriante, conformando así las propuestas flecadas a mano en su taller que, desde Bonares, nos ha traído hasta el Alfonso XIII este año Antonio Moro ‘Creando Sueños’.

Mantones brocados con hilos de oro flecados a mano de Antonio Moro

Mantón de seda con flecado de doble largo en degradé de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Entre los complementos que aglutina bajo su firma no pueden faltar los recientemente introducidos en el atuendo feriante: los cinturones, que elabora con hilos de oro y aplicaciones, de los que se atan por detrás y tienen cierta anchura por delante, evitando así marcar demasiado la cintura, sólo lo suficiente para no resaltar si tus kilos son los que tienen que ser o no. También realiza collares largos, de multitud de cuentas al tono con el resto de complementos.

Cinturón de hilos de oro y flor de pico de Antonio Moro

Para el final he dejado sus flores con las que hay que deleitarse. Las fabrica desde cero, las recorta uno a uno cada pétalo, los tiñe y los trabaja para darle la forma que desea, para crear incluso flores que sólo existían en su cabeza y ahora en las de quienes las hemos visto (incluyéndote a tí que lo estás leyendo y viendo en fotos). Sorprendente no es sólo que trabaje la materia prima para crear sus flores, sino que, además, use los materiales que usa, destacando de todos el talco.

Mantones, pendientes y flores de flamenca en oro, negro y plata de Antonio Moro

El talco es un tipo de metal maleable, que se puede modelar al antojo de quien lo maneja aplicando la técnica adecuada. No es un material nuevo, ha estado ahí siempre; de hecho, y tal y como él me comentaba en la entrevista posterior al desfile, puedes comprobar como los altares de las iglesias están llenos de ellas, de flores de talco. Acércate a la Iglesia de La Bofetá en San Lorenzo, hay como un pequeño museo a la vista de todos. También es propia de una festividad de su localidad, las Cruces de Bonares, en las que se utiliza mucho este tipo de flores para decoración.

Mantón negro de rosas rojas a juego con flores de talco y pendientes de Antonio Moro

En los distintos estilismos que desfilaron pueden verse tanto éstas flores, como las de terciopelo, las de nácar y pequeños lirios, que asombran por su aspecto natural sin serlo, tanto mezclados entre sí como por grupitos de un mismo material para un sólo conjunto. A destacar entre las de tejidos ésa que nace en su imaginación y que no hace falta que te señale con el dedo pues, a simple vista, se denota cuál es. Antonio Moro le llama Flor de pico.

Flor de pico de Antonio Moro

Pret-a-porter Antonio Moro

Pamelas, canastos de mimbre y pendientes de su línea pret-a-porter casi al principio del desfile, también pisaron las tablas de la Pasarela We Love Flamenco, pues quiso mostrar una pequeña parte de otras facetas de su trabajo. Quedé enamorada de su pamela sin límites en el ala, decorada con flores en la parte trasera, de las aterciopeladas que realiza a mano una a una.

Pamela de flores de Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Sólo me queda añadir que igual que empecé con el tirón de orejas, es justo que acabe elogiando el trabajo de un artesano y diseñador de complementos de los que se encuentran pocos, de los que realizan todas sus piezas con materia prima en pliegos, en bases planas, sin tratar, sin formas ni volúmenes, para que sus manos la toqueteen con mimo, la curven, la recorten o la tensen al capricho que sólo su imaginación dicta. ¡¡¡Gracias por permitidnos conocerte a tí sólo, sin que un traje de flamenca nos distraiga la vista!!!

Antonio Moro en We Love Flamenco 2016

Por cierto, para quien quiera conocer su colección tendrá que viajar hasta Huelva, a los pueblos de Rociana, Bonares y Palma del Condado, donde volverán a desfilar, de nuevo, estas piezas en el mes de febrero el 13, el 20 y el 27 respectivamente. Se le puede volver a ver en Sevilla, el próximo 7 de febrero en SIMOF, pero no sólo y tampoco sé si será con su colección ‘Creando Sueños’, pues acompaña a Carmen Vega, que cierra esta pasarela de moda flamenca a eso de las 20.30 horas.

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