
Y los cordones tendencia de una portería de fútbol protagonizan la colección Invictus, inspirada en las Olimpiadas y cargada del talento creativo de Elena Outomuro para Oulo Studio
La oportunidad de conocer a nuevos creativos te ofrece el poder ampliar esa visión que ya tienes de la moda, confirmando aspectos que la definen y abriendo fronteras hacia otros que no conocías tanto. Eso es lo que ocurre con Elena Outomuro, diseñadora de Oulo Studio cuya experimentación con materiales poco usuales, entre otros detalles, la ha llevado a ser premiada en Code 41 Talent.
Por eso aquí, y eso ocurre pocas veces, leer la descripción de cada uno de sus estilismos cobra especial importancia, para conocer con detalle cómo integra distintos elementos no textiles, entre ellos las porterías de fútbol. Por cierto, éstas no fueron la primera opción, pues su búsqueda comenzó por un mallazo que rondaba en su mente y que, finalmente, no pudo localizar en ningún proveedor de tejidos. Ni siquiera parecido. De ahí que se dirigiera a un fabricante de canastas de baloncesto y porterías de fútbol, que materializa, por fin, su idea.
Por supuesto que la elaboración de cada diseño, una vez que llegaba a la etapa del corte del patrón, no podía realizarse al uso y costumbre con alfileres y metro. Más bien contar cuadros fue el método adecuado para este menester.
Nada más evocador al deporte que este entramado para su colección ‘Invictus’, con el que alarga mangas y bermudas para darle forma de pantalón, siendo éste el arranque de su colección en pasarela.
Este damero de cordón, por cierto, tendencia absoluta en su versión oscilante y que aquí frena el movimiento pendular para conformar prendas, será el denominador común de su colección, al igual que estos cut outs paralelos, también de rabiosa actualidad en moda, en crop tops donde las protecciones de hombros aquí se vuelven capas textiles superpuestas a modo de hombreras. Toda una recreación creativa y dulce de algo tan tosco. Y que acompaña a la dualidad de falda y pantalón a la que no le falta su bolsito bola a juego que customiza también a propósito para este estilismo.
Pero el contraste de la colección, ese que le hace resaltar del resto y lo convierte en una de las mejores prendas que han visto mis ojos esta temporada, la cual pasaba ante mí en el noveles de Code 41, y eso que el talent de la MBFWMadrid es incomparable, se hacía realidad en Invictus. Y lo hacía formado tan sólo por dos elementos tendencia como son las cremalleras, tal y como se ha visto en la London Fashion Week, y los plisados, que vemos con, cada vez, más fuerza en casi todas las pasarelas de moda.
El primero de ellos sustituía a las costuras, pudiendo abrir y cerrar cada una a tu antojo, y el segundo aportaba movimiento a la prenda, como la superficie ondulada del agua de una piscina olímpica adoptando la simetría de unas cortinas de teatro, dando singularidad a este tejido de tez brillante y largo desigual al que no me canso de mirar una y otra vez. Aquí, la diseñadora, lo combina con deportivas y top de mangas con corte ochentero y cuello de solapa estilo polo en donde hace una deconstrucción de la bandera de España.
Pero imagina este tafetán de azul tornasolado con una camiseta básica y sandalias de tacón de aguja al tono, conjuntado con un bolsito joya o un clucth básico… ¡¡Un verdadero antojo estilístico!!
Como único estampado de la colección emplea un tejido de banderas que tampoco encontró y tuvo que crear, por tanto, es exclusivo de la firma para esta ocasión. Desterrando, en este look, al damero de cordones y protagonizando una falda hecha a retales verticales sobre pantalón ciclista, donde el crop top no resta visibilidad a unos calentadores de lo más singulares, dada la clara evocación a leggings usados en ciertos deportes olímpicos con sendos cordoncillos para atarlos en rodillas.
Este último recurso textil se inspira en los Juegos Paralímpicos. Quieren venir a ser esas prótesis de pierna de algunos deportistas que acuden a esta cita deportiva. De igual manera crea también asimetrías en sus estilismos que evocan también a otro tipo de mutilaciones, como brazos, etcétera.
Tras esta propuesta, la malla de portería vuelve a su estilismo convertida en un vestido largo, donde el vestido mini queda por encima de esta prolongación visual hasta los tobillos y las mangas se plagan de banderas, pareciendo confluir aquí todos los elementos característicos del deporte que ha empleado para su colección.
De ahí que también estén presentes los cut outs y el doble cinturón alrededor del top, cuyo cierre tipo mochila ya había empleado antes y aquí retoma para dar un toque más a su ya perfecta evocación deportiva, que tan bien plasma en todas y cada una de las propuestas de la colección.
Es más, entre las inquietudes de la diseñadora de cara a un futuro inmediato, se encuentran un mayor reaprovechamiento de prendas, la potenciación del lado masculino de la moda y una mayor presencia del factor unisex.
En el último diseño, el homenaje a Pierre Mondrian que realiza a lo largo de sus propuestas, aquí parece realzar aún más en ese puzzle constante de rojo, blanco, azul y amarillo que gobiernan sus creaciones. Y que acompañan una maximización del cut out en caderas debido a cierta influencia musical justo en este nuevo look deportivo. Se conforma de 3 piezas, haciendo que sobre el body reposen pantalones rectos de clásica cintura sport con cordones pendulantes, dejando a un lado aquí a sus cordones cruzados, y suéter cuello mao de asimetría en mangas, donde la larga se une a otra más corta, dejando totalmente desnudo al brazo contrario.
Así cerraba Oulo Studio una colección que no deja indiferente, tal y como te decía al principio de este artículo. Sus recursos textiles salidos de lo común y la coherencia entre ellos, los colores universales empleados en la colección, responsable de un giro en su visión cromática para moda, y la perfecta integración de otras artes en sus creaciones, muestran ese perfeccionismo que la caracteriza y la aplicación de su faceta de aprendizaje, en la no existen problemas sin soluciones ni sugerencias inoportunas. ‘Porque la moda no es ropa que llevas, sino lo que cuentas con ella’, tal y como nos decía Elena Outomuro en su entrevista.